Empresas que son como barcos sin rumbo

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empresas que son barcos sin rumbo

La tarea de gestionar una empresa de tamaño medio es muy complicado.  Cuando las empresas alcanzan cierto tamaño, pueden y deben permitirse, profesionales especializados en cada área. Esto libera a los dirigentes de muchas responsabilidades. En empresas pequeñas, el gerente debe encargarse tanto de su trabajo, como de multitud de tareas que no le corresponderían. Visitas comerciales, resolver problemas internos y externos, incidencias con clientes…olvidándose de su verdadero trabajo: dirigir la empresa.

Debido a la vorágine del día a día en la que se ven inmersas las Pymes, en muchas ocasiones se pierde el rumbo de la empresa. El objetivo fundamental de la dirección pasa a  ser vender más y más cada año. Esta actitud lleva a que en muchas ocasiones se olviden parámetros fundamentales. La rentabilidad, la competitividad, los márgenes, la estrategia de crecimiento, la competitividad son elementos clave de toda organización. Dejarlos de lado puede poner en riesgo a toda la empresa.

A consecuencia de esto muchas empresas se convierten en barcos sin rumbo. El capitán del barco (empresario o gerente) se encuentra trabajando en funciones que son competencia de la tripulación. ¿Quién gobierna el timón mientras tanto? La respuesta es que nadie. La empresa, al igual que el barco, navega sin rumbo. El directivo no sabe si se dirige a una tempestad o a  su destino. Pero…¿realmente sabe el empresario y capitán de este barco cual es su destino? Un capitán de barco diligente y profesional usará unas cartas de navegación, una brújula, un gps…algo que le indique qué camino tomar para llegar a su destino. Esto es el plan estratégico

¿Alguien se imagina a un capitán manejando el timón sin saber a dónde se dirige y qué rumbo tomar?

Un buen dirigente no puede abandonar el timón de su empresa y ponerse a fregar la cubierta con su tripulación. Quizá pueda hacerlo en un momento dado, pero esta no es su función. Si abandona su puesto, el barco puede irse a pique. Está claro en las Pymes esta situación ocurre muy a menudo. La falta de personal especializado junto con las dificultades del día a día hacen que los directivos estén enfrascados en mil batallas. Sin embargo, una serie de preguntas que han de hacerse es…¿Cuál es el objetivo de tu empresa a medio plazo?¿Cómo lo vas a lograr?  ¿Qué harás si tienes problemas? Si no se puede responder a estas tres sencillas preguntas si pararse a pesar es que eres el capitán de un barco sin rumbo. No sabrás a donde te diriges.

Precisamente, el instrumento que da respuesta a esas tres preguntas es el plan estratégico. Te dirá donde está tu empresa en cada momento, a donde se dirige, que rumbo has de tomar y en caso de encontrarte una tormenta, te dará una ruta alternativa pero…SIEMPRE SABIENDO CUAL ES EL OBJETIVO.

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